domingo, 15 de marzo de 2026

DESFILADERO DEL BUITRE

 

La Cerrá del Utrero y el Peñón del Lanchón,
desde el Mirador de las Palomas


La CERRÁ DEL UTRERO --o "Cerrada", en castellano fino-- es una de las sendas más emblemáticas del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Señala un recorrido circular de baja dificultad (salvo que uno padezca "claudicación intermitente", y aún así se puede hacer el trayecto compleo, descansando de vez en cuando), una ruta de enorme impacto visual debido a la erosión causada por las aguas del Guadalquivir recién nacido en la roca caliza.

Señal con solera a la entrada de la Cerrá del Utrero

El sendero rodea el Peñón del Lanchón, "peñón" del latín 'pinna', almena o peñasco. "Lanchón" es el aumentativo de lancha, pero en el contexto de la Sierra de Cazorla, "lancha" no tiene nada que ver con embarcación, sino con la geología, porque refiere a una piedra plana, lisa y de gran tamaño, generalmente de naturaleza caliza y, por extensión, lanchón designa una pared rocosa inmensa, lisa y vertical.

Cuando ves el peñón desde el sendero de la Cerrada del Utrero, lo que destaca es precisamente esa cara de piedra desnuda, plana y gigantesca que parece una "lancha" colosal puesta en vertical.


Sobre este farallón rocoso es habitual ver buitres leonados y, son suerte, algún quebrantahuesos. El agua ha esculpido el relieve kárstico en estas paredes durante milenios.

Salto de Linarejos, foto cortesía de Maite González

 La joya del recorrido es la cascada o Salto de Linarejos, con forma de cola de caballo, es la manera en que el arroyo del mismo nombre, Linarejos, busca el cauce del Río Grande, cascada estacional que suele andar seca en verano.


Para un filólogo --como este vuestro seguro servidor-- es muy interesante el origen del término "utrero". La IA Gemini ofrece dos posibilidades etimológicas; De 'vulnerius', derivado de 'vultur', buitre en latín; o bien de 'uter, utris', que refiere a un odre de piel de animal (de donde viene "útero"), término que no se sabe bien por qué acabó por referir a reses de tres o cuatro años, y que todavía usamos, utrero, para llamar al novillo de toro bravo de tres años.

Senda escalonada, labrada por el humán en la roca caliza del Peñón del Lanchón

Doña Gemini (IA) me ha dado la razón (la suele dar cuando puede para embaucarte): lo más seguro es que en el caso de la "Cerrá" de marras, "utrero" tenga que ver con el ave carroñera, la Cerrada del Utrero, es pues, el Desfiladero del Buitre. De hecho, en otros lugares de Andalucía se usa también la palabra "utrero" para describir cerros o peñones verticales sobre los que anidan buitres, aunque cabe la posibilidad (remota) de que con la palabra "utrero" se aluda también a un monte que recuerda el lomo de un animal joven y fuerte. También se ha podido producir un cruce semántico...


Cerca de la Cerrá del Utrero está el Poblado de Vadillo Castril, donde a veces se puede visitar el Centro de Capacitación Forestal.


No tuve la suerte de ver volar a ningún buitre ni a ningún quebrantahuesos, pero sí, para mi sorpresa y en línea continua y recta por el cielo azul cerúleo a un cormorán grande (Phalacrocorax carbo), ¿un cormorán? Pues sí, lo identifica Gemini con seguridad, analizando las siluetas de mis fotos, por su cuello largo y proyectado, la cola larga y redondeada, el vuelo directo (los buitres planean) y su forma alar de crucifijo.


 
Aunque asociamos el cormorán a las costas, no es raro verlo en los grandes embalses, gracias a sus plumas impermeables son grandes expertos en la pesca de la trucha y otros peces grandes de agua dulce. Usan el cauce de los ríos como autopistas entre embalses próximos. 

Como detalle curioso, Gemini anota que ver un cormorán volando entre estas paredes calizas del Desfiladero del Buitre crea un contraste visual muy bonito, pues casi parece un ave de otros tiempos prehistóricos por su perfil tan afilado. (¡He aquí un prueba de que a la IA no le falta sentido estético!, aunque se halle ayuna de conciencia de sí..., todavía).



Pocas plantas silvestres muestran ya sus flores pioneras en este día 13 de marzo, víspera de Santa Matilde, jornada de finales de invierno. Una de ellas es el jacinto de montaña o Scila española (Scilla ramburei) de flor azul violácea, tiene seis pétalos (tépalos) en forma de estrella, las anteras de color azulado obscuro tirando a negro, rasgo típico del género.


Al jacinto de montaña le encantan lo suelos húmedos invernales o de deshielo. En las repisas rocosas de la Cerrá del Utrero medra en donde se acumula un puñado de tierra. Pionero de la primavera, sus bulbos guardan en invierno la energía para aprovechar los primeros soles de mediados de marzo, resultando esenciales para los primeros insectos polinizadores, como las osmias que veremos a continuación. Su floración es efímera.


Otra especie precursora de la primavera es los Anteojos de Santa Lucía (Naspicápula) del género Biscutella. Sus florecilas blancas y agrupadas tienen cuatro pétalos en forma de cruz (Crucíferas o braquicáceas). Lo más curioso de esta plantita de la misma familia del jaramago son los frutos que asoman debajo y que recuerdan un par de gafas o de anteojos antiguos, valvas verdes que guardan las semillas.



Pocos insectos se agitan todavía, quiero decir, a la vista. entre rocas las abejas albañilas rojas, antes Osmia rufa y ahora Osmia bicornis se muestran muy activas. Echándole paciencia al asunto consigo fotografiarlas mientras toman aliento sobre la roca calentada por el sol del mediodía...



Gemini les llama "peluches de la primavera" (a la inteligencia artificial le gusta mostrarse popular e imaginativa); su abdomen está cubierto de una densa pilosidad naranja-rojiza, rufa o rubia; el tórax, más obscuro, es también peludo. Las osmias son de las más eficaces polinizadoras que existen. Se dice que una sola es capaz de hacer el trabajo de decenas de las melíferas.



Son abejas solitarias que no forman colmenas, aunque aparecen formando colonias. Aguantan bien las últimas frescuras del invierno, por lo que son las primeras en aparecer en las alturas. Las he visto y fotografiado también en la Loma de Úbeda, al final de inviernos tibios. Buscan agujeros naturales en las rocas y usan barro, que toman del río, para tabicar sus nidos y proteger a sus larvas, por eso se les llama "albañiles". Las grietas del Peñón del Lanchón son un edificio de apartamentos de lujo para estas vistosos himenópteros.

Sorprende ver y saber que son las hembras, y no los machos, por mucho que los engañen, las que presentan dos pequeños cuernos en el clípeo o frente de la cabeza, de donde lo de "bicornis". En esta fotografía (infra) tomada el último día de febrero del 2007 en La Esperilla, pueden verse muy bien los cuernecitos de la hembra. Me consta que son muy promiscuas, los machos suelen pelearse por montar a las bicornes.


Tomando calor de la piedra me topo con una chinche de patas laminadas o chinche de las calabazas, fácil de indentificar por la forma de los hombros (parecen hombreras militares) y por las antenas. Familia Coreidae, seguramente Coreus marginatus. Un insecto común en la Sierra de Cazorla. Por el borde del abdomen sobresale por los lados de las alas lo que llaman los entomólogos "borde conexivo" con un patrón de manchas claras y obscuras. Su color canela o marrón y su textura granulosa le dan un aspecto de cuero viejo, lo que le sirve para camuflarse perfectamente entre la hojarasca y las rocas de la Cerrada.


Las antenas tienen cuatro segmentos con tramos finales más obscuros. Se aprecia bien el color anaranjado de lo segmentos intermedios. Entre las antenas tienen pequeñas espinas. Es fitófaga; le encantan las acederas. Si se siente amenazada, como otras chinches, se defiende químicamente, desprendiendo un olor desagradable y una sustancia venenosa desde unas glándulas del tórax, lo que permite comprender a los pájaros que no es un buen bocado. Inverna como adulto, por lo que es de los primeros en aparecer a finales del invierno.



Las hormigas, diligentes, no quieren desmentir su fabularia fama de laboriosas y ya andan buscándose la vida... Y estas no son unas hormigas cualquiera; son hormigas de los alcornocales (Camponotus cruentatus), una de las especies más grandes y espectaculares de Europa, y en las zonas de solana de Cazorla son las reinas absolutas del suelo, del género Camponotus (hormigas carpinteras). 


El nombre cruentatus viene del latín y significa "manchada de sangre". Si miráis bien las fotos, veréis que tienen una mancha de color rojo ferruginoso o granate muy característica en los laterales del abdomen y en parte del tórax. El resto del cuerpo es de un negro mate muy elegante. La vellosidad dorada del abdomen les da un brillo especial bajo el sol de marzo. A diferencia de otras hormigas, las Camponotus no tienen aguijón, pero lo compensan con unas mandíbulas muy fuertes y la capacidad de proyectar ácido fórmico desde el final de su abdomen si se ven en peligro.


Las fotos son de obreras, pero dentro de esta especie hay mucha diferencia de tamaño y clase. Las hay "minors" y "majors", estas últimas son los soldados con una cabeza enorme capaz de dar mordiscos potentes, que pueden llegar a herir una piel sensible. En general son muy agresivas y si las asustas se levantan sobre sus patas traseras y ofrecen combate. Es muy habitual verlas patrullando las rocas calizas de la Cerrada del Utrero por varias razones: porque son termófilas y usan la piedra como acumulador térmico para activarse, porque usan las rocas para subir a los arbustos cercanos y "ordeñar" a los pulgones que pastorean por su melaza. 



Me llaman la atención estos líquenes purpúreos sobre la caliz del desfiladero que rompen la monotonía del gris con su tono vivo. Dice Gemini que se trata del género Bagliettoa, muy problablemente Bagliettoa marmorea, de tono rosado característico. Se trata de una adaptación para protegerse del sol que reciben las paredes del Peñón del Lanchón, un protector solar biológico. Lo más interesante de este liquen es que es endolítico: no sólo vive sobre la roca, sino dentro de ella. Lo consigue segregando ácidos que disuelven la caliza para que el cuerpo del liquen pueda incrustarse en los primeros milímetros de la piedra.


Camponotus cruentatus sobre liquen amarillo

Si miras bien la foto verás puntitos negros, son los peritecios, órganos reproductores del liquen que asoman al exterior desde el interior de la roca. Se dice que estos líquenes dan a la piedra un aspecto de mármol rosado. Su presencia es señal de un aire muy puro, por eso cuentan como bioindicadores, porque son extremadamente sensibles a la contaminación. Cuando el liquen muere los agujeritos o alvéolos que deja en la roca, microscópicos contribuyen a la imparable erosión de la Cerrá. A veces conviven con el Xanthoria elegans, que es de un naranja casi fosforito.


Líquenes fruticulosos, seguramente del ténero Evernia o Usnea, conocidos como barbas de capuchino, no son parásitos, usan el arbolillo como soporte para captar luz y humedad, la superabundante de la Cerrá durante este invierno en forma de vapor. Son un indicativo también de la estupenda pureza del aire en estos parajes, porque son muy sensibles a los compuestos de azufre.
Ese aspecto de "arbolillo disfrazado" es típico de bosques húmedos de alta montaña y le da un aire casi mágico o de cuento a ese tramo del sendero... Y ahora, de o sublime a lo grosero y elemental, mi querido Watson.


Feces de cabra montés de tipo granallado

No cabe duda de que por aquí andan las cabras que tiran al monte, cuando no los bípedos implumes. ¿La muestra? Estas cacas de ungúlado, identificadas con absoluta certeza por mi amiga Gemini como propias de cabra montesa: Capra pyrenaica. Excrementos en forma de píldora de cabra montés, bolas elipsoidales u oblongas, muy regulares. Si os fijais (ya sé que podéis sentir cierta repulsión instintiva, já), veréis que algunas bolitas de la foto tienen un extremo puntiagudo y otro cóncavo, es lo que ocurre cuando se compactan en el esfínter, ay, el esfínter, tan importante para ciertas funciones básicas y otras no tanto... 

Las cabras suelen depositar estas "moquetas" de bolitas todas juntas en un mismo punto, a menudo en repisas rocosas o senderos que usan como sesteaderos o miradores, técnicamente son fibra vegetal muy procesada, cuando se secan se vuelven leñosas y apenas hieden.

Cabra montés de la Sierra de Cazorla,
fotografía de Francisco González Palacios

Las cabras monteses son las auténticas escaladoras de la Cerrada; se mueven por las repisas del Peñón del Lanchón con una facilidad pasmosa, buscando pasto fresco o simplemente un lugar seguro para vigilar. El rastro es fresco, por lo que el animal dejó su tarjeta de visita hace poco, seguramente en la noche anterior.



Al acecho de los bichos chicos que despiertan, doña Lagartija en realidad es don Lagartijo, pues por su colaratura está en celo. La Lagartija colilarga (Psammodromus algirus) permite una identificación segura por las rayas amarillentas o blanquecinas que recorren su costado, entre las que suele haber una banda más obscura. Si se amplía la imagen, puede verse que sus escamas no son lisas, tienen una pequeña quilla, lo que les da un aspecto más rugoso y menos brillante que a otras lagartijas. Esta especie tiene una cola desproporcionadamente larga que puede llegar a triplicar la longitud del cuerpo. 

Mosca taquínida de diseño punk (cerdas negras, repelentes y sensibles).
Parasitoides (control de orugas), pero también polinizadoras.

El tono ligeramente anaranjado de la cabeza y garganta de la colilarga indica el sexo y su celo, algo propio de estas fechas de marzo. Busca el calor de la piedra soleada (ectotermia), pero siempre con un agujero o matorral próximo para evitar el ataque de un ave o una culebra. Una curiosidad de esta especie es que puede emitir un pequeño chillido si se siente amenazada o es capturada, algo muy raro en el mundo de los pequeños reptiles. 



Con el sol de mediodía han emergido desde sus crisálidas algunas limoneras, sigo el curso de su poderoso vuelo, con la ilusión de que se paren cerca, ¡pero no!, jóvenes apresuradas. También ha salido del hormiguero que le cobijó en invierno algún licénido azulado (macho)... No pueden faltar ya los moscones, muy atentos para evitar cualquier peligro. Las taquínidas punen sus huevos en otros insectos, generalmente orugas, de las que sus larvas se alimentan desde dentro. Así que sirven para controlar los parásitos de los pinos, por ejemplo.



Con la subida de temperaturas, las geraniáceas no tardarán en dar flores y los ombligos de venus sus frutos...

Geranium lucidum, geranio de roca o brillante


Umbilicus rupestris (¡qué bien elegido el nombre científico!)


Curso de Guadalquivir jovencísimo

Después del puente de la carretera, el curso del río se remansa, tomará anchura en Coto Ríos. El pasado tren de borrascas ha ensanchado su rambla y arrastrado tronos de árboles caídos en combate contra el temporal y maleza muerta hasta una altura considerable.


El Guadalquivir a su paso por Coto Ríos.
Cerca recibe los aportes del Borosa y del Aguasmulas.



lunes, 15 de diciembre de 2025

LA ALISEDA

 


La Aliseda (antes, La Liseda) es un bello paraje natural del término municipal de Santa Elena en las estribaciones meridionales de Sierra Morena, cerca del Parque Natural de Despeñaperros, en torno al curso y en el soto amplio del Río de la Campana. Allí yacen como monumentos funerarios enormes tocones de viejos fresnos centenarios, a veces rebrotados en un último impulso desesperado por subsistir, junto a espléndidos alisos y otros árboles y vegetación de ribera.

Fresno centenario con rebrotes

Tradicionalmente se hallaban en estos pagos dos fuentes de aguas minerales: la de la Salud y la de San José. Según la tradición, aquí descansaron los tres Reyes cristianos tras su triunfo sobre el Islam en 1212, y aquí falleció, años antes, en 1157 Alfonso VII de León, llamado Imperator Leoni y hasta Emperador de Hispania, hijo de Urraca I y de Raimundo de Borgoña. En 1157, los almohades habían recuperado el control de Almería y Alfonso VII partió para intentar reconquistarla. Fracasó en su esfuerzo y cuando regresaba a León muere el 21 de agosto. Su hijo Fernando le sucedió en el trono de León, mientras que su otro hijo, Sancho, ocupó el trono de Castilla...

Por aquellos tiempos medievales el paraje se llamaba Las Fresnedas (Las Feynedas) y no La Aliseda. Esto se puede leer en la Crónica de Castilla (h. 1300):

<< E tornóse el emperador para Baeça con grande onrra e dexó ý a su fijo, el ynfante don Sancho, por guarda de su tierra. E passó el puerto del Muradal e llegó a vn lugar que llaman las Feynedas. E ferióle ý el mal de la muerte, e morió ý so vna enzina. E leuáronlo a Toledo e enterráronlo aý muy honrradamente >>

Osamenta inerte de un viejo fresno, herido por "el mal de la muerte"

Amentos o flores masculinas de un Aliso (Alnus glutinosa, betulácea).
Se desarrollan durante el invierno par liberar el polen en primavera.
Se parecen a las del avellano, que suelen ser más corta y gruesas

Las aguas del Río de la Campana corren limpias a lo largo del paraje, saltan y se remansan, se remansan y saltan, es un arroyo como el que sirvió de dinámico sarcófago al cadáver de Ofelia, amargada por la indiferencia de Hamlet... Imposible olvidarme del icónico cuadro del prerrafaelita John Everett Millais (1852): trágica melancolía, simbólica y exuberante belleza. 


En sus umbrías cabe en diciembre el hallazgo de varias Celidonias menores en flor (Ficaria verna), ranúnculo que ostenta el mérito de ser el primero en florecer en lugares frescos y húmedos, inconfundible por sus jojas lustrosas, brillantes, acorazonadas y como recién lavadas:

Ficaria verna

Abejas solitarias, de las que protegen sus cuerpecillos con vellos rubios del género Andrena liban las flores amarillas de la Celidonia:

Abeja minera (Andrena sp.). libando en Celidonia menor (13 XII 2025)

Estas abejas solitarias son importantes polinizadores. Las hembras excavan un túnel en el que depositan mezcla de polen y néctar (la "masa de pan") y ponen allí un huevo sobre ella antes de sellar la celda. Muchas veces, como en la foto de abajo, los túneles de cada abeja están próximos.

Bocas de túneles excavados por abejas solitarias




Tres jóvenes hacen fuego en las barbacoas situadas junto al curso del río. Son amigos de la caza de la perdiz con reclamo, ku-ni-n-i, ku-ni-ní, etc.. Hablamos de la proliferación de perdices de criaderos y de la extensión y supervivencia del lince ibérico. Dice uno que poca gracia tiene tirar a una perdiz criada en granjas... Me intereso por el bicho y lo retrato:




Me abstraigo y relajo contemplando los cabellos de Ofelia (la pobre está en tratamiento, por bipolar) convertidos en algas filamentosas que bailan al son de la corriente:


Alucino cuando compruebo que aún quedan libélulas dispuestas a sacar partido de los soles del otoño, un macho de Sympetrum striolatum (Barriguita estriada común, la llama IA Gemini), un odonato de abdomen rojo y patas oscuras y rayadas, esta última característica de las extremidades es lo que permite distinguir a striolatum de otras Sympetrum y el hecho de que son las últimas que vuelan en tandem sobre aguas corrientes por estas sierras. 

He visto un tandem poniendo huevos, pero no he tenido tiempo para dispararles con la cámara; el macho agarra a la hembra del cuello mientras ella los deposita en el espejo acuático. La descripción completa, y literaria, del ritual de acoplamiento de las libélulas puede leerse en el capítulo treinta ("Libela") de mis Bichos ejemplares.

Sympetrum striolatum, macho adulto

S. striolatum (macho), otro ejemplar


En una profunda umbría, las setas han hecho su corro de brujas, ese que fascinaba a María Zambrano en su residencia suiza. Muy probablemente se trate de Tricholoma equestre, a juzgar por el amarillo de los pies y según la IA Gemini. "Setas de los caballeros", se llamaban. Se piensa que fueron consumidas como manjar hace siglos por los señores, hasta que se descubrió que eran tóxicas. Tal vez los señores de entonces tenían estómagos e intestinos menos sensibles que los nuestros, tan maltratados por la química industrial.


Tricholoma equestre

Estos que saltan entre la hojarasca sí que son interesantes, y me obligan a arrodillarme. La "langosta pigmea" que identifica Gemini como Podisma hispanica, pero la IA de la plataforma internacional Observation.org los identifica como Pezotettix giornae. ¿En qué quedamos? Le doy la razón a Gemini porque, al contrario que su colega de Observation, tiene en cuenta la época del año y el paraje en que se me ha revelado su cópula. Sus alas cortas no están desarrolladas ni son aptas para el vuelo. Les basta con saltar para escapar de depredadores. Es claro el dimorfismo sexual: el macho abrazado a la hembra es más pequeño. Es característica la banda pálida o blanca a lo largo del borde superior del tórax (pronoto) en el cuerpo robusto, típica precisamente de Podisma hispanica:


Cópula de Podisma hispanica (13 XII 2025)

En la explanada del paraje, donde el verde pasto, hay plantada un "hide" (un escondite de observación para las aves). "Hide" es un anglicismo muy extendido internacionalmente para los frikis de pájaros. He observado a unos graciosos que escalaban los troncos de los alisos como si fueran ratones. Y a un colorín o jilguero europeo macho, pero mi objetivo (Sigma 105mm), famoso para las proximidades, no da para nítidas lejanías...


Por detrás del tocón del fresno, al fondo a la izquierda
 la "hide" o covacha de los observadores de aves

Entre la hojarasca salta y corre que se las pela una Pisaura mirabilis, la araña cazadora de vivero o araña de la cuna (nursery web spider) con su opistosoma alargado y patas largas; su cefalotórax lleva una franja característica pálida bordeada por otras obscuras. Caza errante y sin tela, no para.


Pisaura mirabilis


El primer descriptor de la especie (Clerck, 1757) eligió "mirabilis" (admirable, maravillosa) para resaltar su comportamiento excepcional durante el elaborado ritual de apareamiento y, sobre todo, por su cuidado maternal único ya que construye una cuna o "tienda de guardería" para proteger a sus criaturas. Habeis de saber que la cópula de las arañas no suele ser por unión de los órganos genitales; el macho deposita su esperma en un bulto especial o convoluto de tela sedosa y lo absorbe con su pedipalpo, después que está listo para el cortejo. El pedipalpo debe ajustarse al epiginio (epigynum), nombre este de la abertura genital de la hembra. Es como meter mano --o pie--, pero con flujo germinal. Puede que la hembra, que suele ser mayor que el macho, le ataque. Y, si el macho es torpe, puede que lo devore, a la espera de otro que le palpe el epiginio mejor.


Me duelen las piernas. Reposo un rato sobre dura piedra, buen material para la construcción de muros y viviendas humanas. Remonto hasta donde dejamos los coches, y luego más arriba donde quedan restos de viviendas. En la zona hubo en el siglo XIX un hotel en el que descansó Práxedes Mateo Sagasta.

¡Qué gracioso el paso de una orilla a otra! Arte-sano:



¡Puentes y no muros! ¿No llaman al Papa "Pontífice"? Hacedores de puentes es lo que necesitamos.



Sobre una lámina dura, tomando el sol, un escarabajo tenebriónido que al principio me recordó un gorgojo grande, las inteligencias artificiales dan géneros diferentes y, por supuesto, imposible asegurar especie. Mirando fotos de tenebriónidos, me inclino por el género Pimelia (aunque no es descartable Cyphogenia ni Tentyria)... 

Hoy sabemos algo de Dios, del Creador, algo que desconocían los grandes teólogos del XIII (Tomás o Escoto): Al Gan Programador o al Diseñador inteligente le encantan los escarabajos y, si no le gustan, le resultaron necesarios para el ajuste fino de magnitudes que permitió la emergencia de autoconciencia en el planeta Tierra. Hay cuatrocientas mil especies de escarabajos (Coleoptera) descritas, y se piensa que pudiera ser la mitad de las realmente existentes, que serían más de un millón.


 
Una ninfa de los bosques se dejó por esta loma una chancla perdida, tal vez por lujurioso sátiro perseguida, uno de esos jóvenes que dan coces si no yogan un día sí y otro no:



Más setas vivientes y esporando...

Macrolepiota procera, Apagador

Marasmius oreades


Volvariella gloiocephala

Volvariella gloiocephala lleva también los hermosos nombres de Oronja de monte o Volva viscosa, "Volva" por la bolsa o vaina membranosa que envuelve la base del pie (estípite) cuando la seta es joven (-ella es sufijo latino de diminutivo). "Gloiocephala", del griego:
gloios (γλοιο-), viscoso, pegajoso y kephale (κεφαλή), cabeza. Estas setas también las he fotografiado en el olivar de la Loma.

Psathyrella sp.

Psathyros (ψαθυρός): quebradizo, frágil, delicado o fácilmente desmenuzable. Menos fácil es que se deshagan estos muros construidos por el humano, pero caen y se desbaratan, a causa del gran depredador invisible: el Tiempo, o el antes y el después, ese orden esencial, que dijo Juan Duns Escoto (s. XIII), el sexto orden esencial del universo junto a las cuatro causalidades (materia, forma, agente, fin) y el orden de lo eminente y excedente.



Eminentes cursos de agua que van a parar al mar. Exceden ruinas, su imperfección, su carencia, que sin embargo tanto gustó a los románticos, pues soñaban con tiempos mejores. Es el fino sentimiento de saudade, esa melancolía atlántica que denuncia la vanidad de los esfuerzos del hombre por conjurar con su acción cultural la fluencia mortal del tiempo.




En cualquier resquicio que dejó el humán anida con facilidad la vida, en la bella forma de estos "Ombligos de Venus". Sin duda fue poeta el adán botánico que nombró a Umbelicus rupestris, esta crasulácea que puede comerse cruda y alimenta (bueno es saberlo para tiempos de escaseces, que pueden volver). 


 
Levantas una piedra de pizarra, de esas que dejó caer el tiempo y sale corriendo una joven  escolopendra entre brotes amarillos y verde esperanza. 



O te encuentras un nido de jovencísimos milpies agusanados, cilíndricos, agitándose, estos son menos peligrosos que la escolopendra, son simples descomponedores:

Larvas de milpiés, Brachyiulus pusillus, seguramente


Desde las alturas, el bosque otoñal está punteado por los cromos dorados, anaranjados o sienas, de las caducifolias (¿cornicabras?): 



No existe el paraíso, el infierno sí, lo construyen humanes, algunas veces buscando paraísos. Ya no hay paraísos, ni terrestres ni celestes, pero todo sigue siendo igual de natural, es decir, “todo tan misterioso”… “Nada más natural. Lo extraño es esto: / no poder derrumbarse en las aceras / porque hay que mantener el orden público”, según dejó escrito Julia Uceda... El "derrumbarse en las aceras" es el mal siempre presente: "el ruido sin pausa de los cuerpos que caen". 

La culpa la tuvo la Serpiente, la cual --no se olvide-- había sido creada por Yavé, y fue la que convirtió a Eva en filósofa, atraída esta por la curiosidad de querer dominar el bien y el mal. En La Aliseda, la Serpiente se había metamorfoseado en tubo de riego o manguera de transporte del líquido vital, rosada, feminista:

La Serpiente de La Liseda



'Nomina stultorum ubique locorum', decían los clásicos, o sea que los nombres de los tontos [aparecen] en todos los lugares. Sus ideas también, aunque esta de la monja con el porro me cae simpática. Es curioso que una de ellas haya perdido el crucifijo que identifica a la otra. Se lo llevó la ventolera de la historia, la tolvanera del laicismo. En español tenemos una frase también lapidaria, nunca mejor dicho lo de "lapidaria": "La pared es el papel del canalla". Aunque hoy la canalla tiene también a su disposición la tele, los monitores, las redes sociales para mostrar gratis su estulticia, para dar especta-culo [sic].


Bajo un chaparro de La Aliseda murió el rey Alfonso, y bajo una encina los cabreros ofrecen a Don Quijote y a Sancho tasajos de cabra, queso y bellotas. El hidalgo de la triste figura pronuncia entonces un famoso discurso sobre la Edad de Oro (Capítulo XI de la primera parte titulado "De lo que le sucedió a don Quijote con unos cabreros"). En la segunda parte del Quijote, la actitud de Sancho hacia las bellotas es muy diferente a la idealización quijotesca de la primera parte. El proverbial escudero dice que tiene un "muñuelo" guardado en casa y que vendiéndolo o trocándolo le dará para hacer una buena compra. "Muñuelo" es puñado grande.

Don Quijote idealiza el valor nutritivo de las bellotas
en aquellos tiempos de edades míticas y literarias
en que los hombres pasaban vidas simples y felices.

Es curiosa la belleza que puede albergar un muro antiguo. Me gusta ver cómo lo artificial es metamorfoseado por las fuerzas incansables de la naturaleza enemiga:







Allí mismo un cráneo de jabalí permite comprender con qué facilidad bajan a remover las tierras del valle buscando raíces nutritivas...




Al paso de un viento frío las placas metálicas que quedan en las ruinas parecen quejarse con nostalgia de tiempos pasados en que permanecían aseguradas sobre fábrica humana, útiles y no como ahora, abandonadas a un destino incierto.



Los bloques de hormigón forman una brigada de centinelas helados, dispersos sobre el prado en que mineralizan columnas vertebrales de jabalíes abatidos por cazadores. Allí es fácil enganchar el pie en viejos y oxidados alambres.


Cerca de las ruinas, nuevas construcciones flamantes, todavía no usadas, ¿residencias rurales?







Al coche y a casa de Damián a probar el fundamentalismo gastronómico: morcilla, chorizo, huevos, carne de monte, y vino honesto y fresco (vin du patron)... 

Eso, enfrente de la Cruz que señala el triunfo en 1212 de las tropas de los tres reyes cristianos (16 de julio). Por cierto, que la batalla de las Navas de Tolosa se llama "Batalla de Úbeda" en textos antiguos, y también "Batalla del Castigo". La Loma queda cerca como lugar de aprovisionamiento, pero Úbeda no fue reconquistada (definitivamente) hasta veinte años después. Sin embargo...

"Aunque la batalla principal ocurrió en Las Navas, la campaña y la posterior persecución de los musulmanes derrotados condujeron a la toma y destrucción de las cercanas ciudades de Baeza (que fue incendiada) y, sobre todo, de Úbeda, que fue conquistada por los cristianos en los días inmediatamente posteriores. Algunos cronistas e historiadores antiguos usaron el nombre de una de estas importantes ciudades como metonimia para referirse a toda la campaña, o quizás a la conquista de Úbeda como culminación de la victoria. De hecho, hay referencias que indican que Argote de Molina, por ejemplo, nombra "Batalla de Úbeda" a la de Las Navas de Tolosa".



Los tres reyes que dieron la vara al Islam almohade fueron Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra (Sancho el Fuerte). No comparecieron los reyes de Portugal y de León, pero sumaron algunas fuerzas aliadas al ejército cristiano.




Esta rosa otoñal se parece mucho a una variedad que los franceses llaman Matilda:



Los gatos también bostezan, y no precisamente porque estén estresados. Todavía no sabemos exactamente por qué bostezamos, pero tras el bostezo cambia el flujo de la sangre, su tensión, la secuencia respiratoria...

Foto por cortesía de Mayte González

Acabaremos esta crónica de La Aliseda con las Margaritas de canarias o Margaritas de tallo leñoso, que sorprenden florecidas en diciembre y plantadas en la plaza de Navas de Tolosa, parientas de los crisantemos, de la familia de las margaritas (Asteráceas).


Y esta foto que me dejé en el archivo puede servir como motivo para la reflexión...

Reflexión