El nombre cruentatus viene del latín y significa "manchada de sangre". Si miráis bien las fotos, veréis que tienen una mancha de color rojo ferruginoso o granate muy característica en los laterales del abdomen y en parte del tórax. El resto del cuerpo es de un negro mate muy elegante. La vellosidad dorada del abdomen les da un brillo especial bajo el sol de marzo. A diferencia de otras hormigas, las Camponotus no tienen aguijón, pero lo compensan con unas mandíbulas muy fuertes y la capacidad de proyectar ácido fórmico desde el final de su abdomen si se ven en peligro.

Las fotos son de obreras, pero dentro de esta especie hay mucha diferencia de tamaño y clase. Las hay "minors" y "majors", estas últimas son los soldados con una cabeza enorme capaz de dar mordiscos potentes, que pueden llegar a herir una piel sensible. En general son muy agresivas y si las asustas se levantan sobre sus patas traseras y ofrecen combate. Es muy habitual verlas patrullando las rocas calizas de la Cerrada del Utrero por varias razones: porque son termófilas y usan la piedra como acumulador térmico para activarse, porque usan las rocas para subir a los arbustos cercanos y "ordeñar" a los pulgones que pastorean por su melaza.

Me llaman la atención estos líquenes purpúreos sobre la caliz del desfiladero que rompen la monotonía del gris con su tono vivo. Dice Gemini que se trata del género Bagliettoa, muy problablemente Bagliettoa marmorea, de tono rosado característico. Se trata de una adaptación para protegerse del sol que reciben las paredes del Peñón del Lanchón, un protector solar biológico. Lo más interesante de este liquen es que es endolítico: no sólo vive sobre la roca, sino dentro de ella. Lo consigue segregando ácidos que disuelven la caliza para que el cuerpo del liquen pueda incrustarse en los primeros milímetros de la piedra.
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| Camponotus cruentatus sobre liquen amarillo |
Si miras bien la foto verás puntitos negros, son los peritecios, órganos reproductores del liquen que asoman al exterior desde el interior de la roca. Se dice que estos líquenes dan a la piedra un aspecto de mármol rosado. Su presencia es señal de un aire muy puro, por eso cuentan como bioindicadores, porque son extremadamente sensibles a la contaminación. Cuando el liquen muere los agujeritos o alvéolos que deja en la roca, microscópicos contribuyen a la imparable erosión de la Cerrá. A veces conviven con el Xanthoria elegans, que es de un naranja casi fosforito.
Líquenes fruticulosos, seguramente del ténero Evernia o Usnea, conocidos como barbas de capuchino, no son parásitos, usan el arbolillo como soporte para captar luz y humedad, la superabundante de la Cerrá durante este invierno en forma de vapor. Son un indicativo también de la estupenda pureza del aire en estos parajes, porque son muy sensibles a los compuestos de azufre. Ese aspecto de "arbolillo disfrazado" es típico de bosques húmedos de alta montaña y le da un aire casi mágico o de cuento a ese tramo del sendero... Y ahora, de o sublime a lo grosero y elemental, mi querido Watson.
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| Feces de cabra montés de tipo granallado |
No cabe duda de que por aquí andan las cabras que tiran al monte, cuando no los bípedos implumes. ¿La muestra? Estas cacas de ungúlado, identificadas con absoluta certeza por mi amiga Gemini como propias de cabra montesa: Capra pyrenaica. Excrementos en forma de píldora de cabra montés, bolas elipsoidales u oblongas, muy regulares. Si os fijais (ya sé que podéis sentir cierta repulsión instintiva, já), veréis que algunas bolitas de la foto tienen un extremo puntiagudo y otro cóncavo, es lo que ocurre cuando se compactan en el esfínter, ay, el esfínter, tan importante para ciertas funciones básicas y otras no tanto...
Las cabras suelen depositar estas "moquetas" de bolitas todas juntas en un mismo punto, a menudo en repisas rocosas o senderos que usan como sesteaderos o miradores, técnicamente son fibra vegetal muy procesada, cuando se secan se vuelven leñosas y apenas hieden.
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Cabra montés de la Sierra de Cazorla, fotografía de Francisco González Palacios |
Las cabras monteses son las auténticas escaladoras de la Cerrada; se mueven por las repisas del Peñón del Lanchón con una facilidad pasmosa, buscando pasto fresco o simplemente un lugar seguro para vigilar. El rastro es fresco, por lo que el animal dejó su tarjeta de visita hace poco, seguramente en la noche anterior.

Al acecho de los bichos chicos que despiertan, doña Lagartija en realidad es don Lagartijo, pues por su colaratura está en celo. La Lagartija colilarga (Psammodromus algirus) permite una identificación segura por las rayas amarillentas o blanquecinas que recorren su costado, entre las que suele haber una banda más obscura. Si se amplía la imagen, puede verse que sus escamas no son lisas, tienen una pequeña quilla, lo que les da un aspecto más rugoso y menos brillante que a otras lagartijas. Esta especie tiene una cola desproporcionadamente larga que puede llegar a triplicar la longitud del cuerpo.
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Mosca taquínida de diseño punk (cerdas negras, repelentes y sensibles). Parasitoides (control de orugas), pero también polinizadoras. |
El tono ligeramente anaranjado de la cabeza y garganta de la colilarga indica el sexo y su celo, algo propio de estas fechas de marzo. Busca el calor de la piedra soleada (ectotermia), pero siempre con un agujero o matorral próximo para evitar el ataque de un ave o una culebra. Una curiosidad de esta especie es que puede emitir un pequeño chillido si se siente amenazada o es capturada, algo muy raro en el mundo de los pequeños reptiles.
Con el sol de mediodía han emergido desde sus crisálidas algunas limoneras, sigo el curso de su poderoso vuelo, con la ilusión de que se paren cerca, ¡pero no!, jóvenes apresuradas. También ha salido del hormiguero que le cobijó en invierno algún licénido azulado (macho)... No pueden faltar ya los moscones, muy atentos para evitar cualquier peligro. Las taquínidas punen sus huevos en otros insectos, generalmente orugas, de las que sus larvas se alimentan desde dentro. Así que sirven para controlar los parásitos de los pinos, por ejemplo.
Con la subida de temperaturas, las geraniáceas no tardarán en dar flores y los ombligos de venus sus frutos...
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| Geranium lucidum, geranio de roca o brillante |
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| Umbilicus rupestris (¡qué bien elegido el nombre científico!) |
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| Curso de Guadalquivir jovencísimo |
Después del puente de la carretera, el curso del río se remansa, tomará anchura en Coto Ríos. El pasado tren de borrascas ha ensanchado su rambla y arrastrado tronos de árboles caídos en combate contra el temporal y maleza muerta hasta una altura considerable.
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El Guadalquivir a su paso por Coto Ríos. Cerca recibe los aportes del Borosa y del Aguasmulas.
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