| La Cerrá del Utrero y el Peñón del Lanchón, desde el Mirador de las Palomas |
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| Señal con solera a la entrada de la Cerrá del Utrero |
El sendero rodea el Peñón del Lanchón, "peñón" del latín 'pinna', almena o peñasco. "Lanchón" es el aumentativo de lancha, pero en el contexto de la Sierra de Cazorla, "lancha" no tiene nada que ver con embarcación, sino con la geología, porque refiere a una piedra plana, lisa y de gran tamaño, generalmente de naturaleza caliza y, por extensión, lanchón designa una pared rocosa inmensa, lisa y vertical.
Cuando ves el peñón desde el sendero de la Cerrada del Utrero, lo que destaca es precisamente esa cara de piedra desnuda, plana y gigantesca que parece una "lancha" colosal puesta en vertical.
Sobre este farallón rocoso es habitual ver buitres leonados y, son suerte, algún quebrantahuesos. El agua ha esculpido el relieve kárstico en estas paredes durante milenios.
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| Salto de Linarejos, foto cortesía de Maite González |
La joya del recorrido es la cascada o Salto de Linarejos, con forma de cola de caballo, es la manera en que el arroyo del mismo nombre, Linarejos, busca el cauce del Río Grande, cascada estacional que suele andar seca en verano.
Para un filólogo --como este vuestro seguro servidor-- es muy interesante el origen del término "utrero". La IA Gemini ofrece dos posibilidades etimológicas; De 'vulnerius', derivado de 'vultur', buitre en latín; o bien de 'uter, utris', que refiere a un odre de piel de animal (de donde viene "útero"), término que no se sabe bien por qué acabó por referir a reses de tres o cuatro años, y que todavía usamos, utrero, para llamar al novillo de toro bravo de tres años.
| Senda escalonada, labrada por el humán en la roca caliza del Peñón del Lanchón |
Doña Gemini (IA) me ha dado la razón (la suele dar cuando puede para embaucarte): lo más seguro es que en el caso de la "Cerrá" de marras, "utrero" tenga que ver con el ave carroñera, la Cerrada del Utrero, es pues, el Desfiladero del Buitre. De hecho, en otros lugares de Andalucía se usa también la palabra "utrero" para describir cerros o peñones verticales sobre los que anidan buitres, aunque cabe la posibilidad (remota) de que con la palabra "utrero" se aluda también a un monte que recuerda el lomo de un animal joven y fuerte. También se ha podido producir un cruce semántico...
No tuve la suerte de ver volar a ningún buitre ni a ningún quebrantahuesos, pero sí, para mi sorpresa y en línea continua y recta por el cielo azul cerúleo a un cormorán grande (Phalacrocorax carbo), ¿un cormorán? Pues sí, lo identifica Gemini con seguridad, analizando las siluetas de mis fotos, por su cuello largo y proyectado, la cola larga y redondeada, el vuelo directo (los buitres planean) y su forma alar de crucifijo.
Aunque asociamos el cormorán a las costas, no es raro verlo en los grandes embalses, gracias a sus plumas impermeables son grandes expertos en la pesca de la trucha y otros peces grandes de agua dulce. Usan el cauce de los ríos como autopistas entre embalses próximos.
Al jacinto de montaña le encantan lo suelos húmedos invernales o de deshielo. En las repisas rocosas de la Cerrá del Utrero medra en donde se acumula un puñado de tierra. Pionero de la primavera, sus bulbos guardan en invierno la energía para aprovechar los primeros soles de mediados de marzo, resultando esenciales para los primeros insectos polinizadores, como las osmias que veremos a continuación. Su floración es efímera.
Son abejas solitarias que no forman colmenas, aunque aparecen formando colonias. Aguantan bien las últimas frescuras del invierno, por lo que son las primeras en aparecer en las alturas. Las he visto y fotografiado también en la Loma de Úbeda, al final de inviernos tibios. Buscan agujeros naturales en las rocas y usan barro, que toman del río, para tabicar sus nidos y proteger a sus larvas, por eso se les llama "albañiles". Las grietas del Peñón del Lanchón son un edificio de apartamentos de lujo para estas vistosos himenópteros.
Tomando calor de la piedra me topo con una chinche de patas laminadas o chinche de las calabazas, fácil de indentificar por la forma de los hombros (parecen hombreras militares) y por las antenas. Familia Coreidae, seguramente Coreus marginatus. Un insecto común en la Sierra de Cazorla. Por el borde del abdomen sobresale por los lados de las alas lo que llaman los entomólogos "borde conexivo" con un patrón de manchas claras y obscuras. Su color canela o marrón y su textura granulosa le dan un aspecto de cuero viejo, lo que le sirve para camuflarse perfectamente entre la hojarasca y las rocas de la Cerrada.
Las antenas tienen cuatro segmentos con tramos finales más obscuros. Se aprecia bien el color anaranjado de lo segmentos intermedios. Entre las antenas tienen pequeñas espinas. Es fitófaga; le encantan las acederas. Si se siente amenazada, como otras chinches, se defiende químicamente, desprendiendo un olor desagradable y una sustancia venenosa desde unas glándulas del tórax, lo que permite comprender a los pájaros que no es un buen bocado. Inverna como adulto, por lo que es de los primeros en aparecer a finales del invierno.
Las hormigas, diligentes, no quieren desmentir su fabularia fama de laboriosas y ya andan buscándose la vida... Y estas no son unas hormigas cualquiera; son hormigas de los alcornocales (Camponotus cruentatus), una de las especies más grandes y espectaculares de Europa, y en las zonas de solana de Cazorla son las reinas absolutas del suelo, del género Camponotus (hormigas carpinteras).
El nombre cruentatus viene del latín y significa "manchada de sangre". Si miráis bien las fotos, veréis que tienen una mancha de color rojo ferruginoso o granate muy característica en los laterales del abdomen y en parte del tórax. El resto del cuerpo es de un negro mate muy elegante. La vellosidad dorada del abdomen les da un brillo especial bajo el sol de marzo. A diferencia de otras hormigas, las Camponotus no tienen aguijón, pero lo compensan con unas mandíbulas muy fuertes y la capacidad de proyectar ácido fórmico desde el final de su abdomen si se ven en peligro.
Las fotos son de obreras, pero dentro de esta especie hay mucha diferencia de tamaño y clase. Las hay "minors" y "majors", estas últimas son los soldados con una cabeza enorme capaz de dar mordiscos potentes, que pueden llegar a herir una piel sensible. En general son muy agresivas y si las asustas se levantan sobre sus patas traseras y ofrecen combate. Es muy habitual verlas patrullando las rocas calizas de la Cerrada del Utrero por varias razones: porque son termófilas y usan la piedra como acumulador térmico para activarse, porque usan las rocas para subir a los arbustos cercanos y "ordeñar" a los pulgones que pastorean por su melaza.
Me llaman la atención estos líquenes purpúreos sobre la caliz del desfiladero que rompen la monotonía del gris con su tono vivo. Dice Gemini que se trata del género Bagliettoa, muy problablemente Bagliettoa marmorea, de tono rosado característico. Se trata de una adaptación para protegerse del sol que reciben las paredes del Peñón del Lanchón, un protector solar biológico. Lo más interesante de este liquen es que es endolítico: no sólo vive sobre la roca, sino dentro de ella. Lo consigue segregando ácidos que disuelven la caliza para que el cuerpo del liquen pueda incrustarse en los primeros milímetros de la piedra.
| Camponotus cruentatus sobre liquen amarillo |
Si miras bien la foto verás puntitos negros, son los peritecios, órganos reproductores del liquen que asoman al exterior desde el interior de la roca. Se dice que estos líquenes dan a la piedra un aspecto de mármol rosado. Su presencia es señal de un aire muy puro, por eso cuentan como bioindicadores, porque son extremadamente sensibles a la contaminación. Cuando el liquen muere los agujeritos o alvéolos que deja en la roca, microscópicos contribuyen a la imparable erosión de la Cerrá. A veces conviven con el Xanthoria elegans, que es de un naranja casi fosforito.
| Feces de cabra montés de tipo granallado |
No cabe duda de que por aquí andan las cabras que tiran al monte, cuando no los bípedos implumes. ¿La muestra? Estas cacas de ungúlado, identificadas con absoluta certeza por mi amiga Gemini como propias de cabra montesa: Capra pyrenaica. Excrementos en forma de píldora de cabra montés, bolas elipsoidales u oblongas, muy regulares. Si os fijais (ya sé que podéis sentir cierta repulsión instintiva, já), veréis que algunas bolitas de la foto tienen un extremo puntiagudo y otro cóncavo, es lo que ocurre cuando se compactan en el esfínter, ay, el esfínter, tan importante para ciertas funciones básicas y otras no tanto...
Las cabras suelen depositar estas "moquetas" de bolitas todas juntas en un mismo punto, a menudo en repisas rocosas o senderos que usan como sesteaderos o miradores, técnicamente son fibra vegetal muy procesada, cuando se secan se vuelven leñosas y apenas hieden.
Cabra montés de la Sierra de Cazorla,
fotografía de Francisco González Palacios
Las cabras monteses son las auténticas escaladoras de la Cerrada; se mueven por las repisas del Peñón del Lanchón con una facilidad pasmosa, buscando pasto fresco o simplemente un lugar seguro para vigilar. El rastro es fresco, por lo que el animal dejó su tarjeta de visita hace poco, seguramente en la noche anterior.
Al acecho de los bichos chicos que despiertan, doña Lagartija en realidad es don Lagartijo, pues por su colaratura está en celo. La Lagartija colilarga (Psammodromus algirus) permite una identificación segura por las rayas amarillentas o blanquecinas que recorren su costado, entre las que suele haber una banda más obscura. Si se amplía la imagen, puede verse que sus escamas no son lisas, tienen una pequeña quilla, lo que les da un aspecto más rugoso y menos brillante que a otras lagartijas. Esta especie tiene una cola desproporcionadamente larga que puede llegar a triplicar la longitud del cuerpo.
| Mosca taquínida de diseño punk (cerdas negras, repelentes y sensibles). Parasitoides (control de orugas), pero también polinizadoras. |
El tono ligeramente anaranjado de la cabeza y garganta de la colilarga indica el sexo y su celo, algo propio de estas fechas de marzo. Busca el calor de la piedra soleada (ectotermia), pero siempre con un agujero o matorral próximo para evitar el ataque de un ave o una culebra. Una curiosidad de esta especie es que puede emitir un pequeño chillido si se siente amenazada o es capturada, algo muy raro en el mundo de los pequeños reptiles.
Con el sol de mediodía han emergido desde sus crisálidas algunas limoneras, sigo el curso de su poderoso vuelo, con la ilusión de que se paren cerca, ¡pero no!, jóvenes apresuradas. También ha salido del hormiguero que le cobijó en invierno algún licénido azulado (macho)... No pueden faltar ya los moscones, muy atentos para evitar cualquier peligro. Las taquínidas punen sus huevos en otros insectos, generalmente orugas, de las que sus larvas se alimentan desde dentro. Así que sirven para controlar los parásitos de los pinos, por ejemplo.
Con la subida de temperaturas, las geraniáceas no tardarán en dar flores y los ombligos de venus sus frutos...
| Geranium lucidum, geranio de roca o brillante |
| Umbilicus rupestris (¡qué bien elegido el nombre científico!) |









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