| Sympecma fusca 21 julio 2013 |
A Sympecma fusca se le lalma alguacil de invierno o caballito de invierno y es un odonato del suborden Zygoptera que desafía las normas biológicas de la inmensa mayoría de las libélulas europeas. "Sympecma" proviene de la fusión de los términos griegos 'sympezo' (apretar, comprimir, juntar) y 'pygma' o 'pekma' (espesamiento o masa comprimida). Hace referencia directa a su inusual forma de plegar las alas cuando está posada. A diferencia de casi todos los demás caballitos del diablo de la familia Lestidae (que reposan con las alas semiabiertas en un ángulo de 45°), Sympecma pliega sus cuatro alas juntas, apretadas y alineadas paralelamente sobre un solo lado de su abdomen.
El epíteto latino "fusca": significa oscura, sombría o parda. Describe a la perfección su paleta cromática, dominada por tonos marrones, pajizos y de color bronce apagado, alejados de los azules o verdes metalizados tan comunes en otros odonatos.
Mientras que casi todas las libélulas y caballitos del diablo pasan los meses fríos en forma de huevo o larva bajo el agua, Sympecma fusca es uno de los poquísimos odonatos europeos que pasa el invierno en estado adulto.
Los adultos de la generación de finales de verano buscan refugio entre los carrizos secos, la vegetación palustre o la corteza de los árboles. Gracias a su librea parda (fusca), se mimetizan a la perfección con la materia vegetal muerta. Soportan temperaturas bajo cero y heladas entrando en un estado de letargo, volviéndose activas de nuevo en los primeros días soleados de febrero o marzo.
Debido a este ciclo vital, son los odonatos más longevos en su fase alada, llegando a vivir hasta diez meses como adultos. En primavera, tras despertar de la hibernación, cambian sutilmente sus tonos apagados por unos ojos con reflejos azulados, momento en el que se reproducen en charcas, lagunas y aguas estancadas.
| Sympecma fusca 25 junio 2026 |
Los adultos de la generación de finales de verano buscan refugio entre los carrizos secos, la vegetación palustre o la corteza de los árboles. Gracias a su librea parda (fusca), se mimetizan a la perfección con la materia vegetal muerta. Soportan temperaturas bajo cero y heladas entrando en un estado de letargo, volviéndose activas de nuevo en los primeros días soleados de febrero o marzo.
Debido a este ciclo vital, son los odonatos más longevos en su fase alada, llegando a vivir hasta diez meses como adultos. En primavera, tras despertar de la hibernación, cambian sutilmente sus tonos apagados por unos ojos con reflejos azulados, momento en el que se reproducen en charcas, lagunas y aguas estancadas.
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