"- Es curiosa la manera en que se denominan los animales y las plantas en las distintas lenguas. En hebreo, llamamos 'vigilante' al árbol de las almendras. Supongo que conoces la razón... Se diría que ha estado vigilando a que se acerque la primavera y que la anuncia siendo el primer árbol en dar flores..., aunque quizá la razón verdadera sea que se trata de un árbol impetuoso, tan lleno de vida y tan deseoso de mostrar la belleza que alberga en su interior que se adelanta a los demás. Quizá lo que sucede es que no puede soportar el frío, la grisura y la esterilidad del invierno, y por ello sus flores son las primeras en brotar".
"- A ti, querido Shlomo, te sucede como al almendro. Simplemente, no puedes soportar la fealdad, la vileza, la maldad, y anuncias con tu poesía que esa época debe terminar y que debe hacerlo pronto".
Cesar Vidal. Ibn Gabirol. El poeta que huyó de Al-Ándalus, 2014.
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Los árboles también sangran: savia y ámbar |
Almendro florido
So padrón qu'agua vulnera
Revienta d'albas flores
Espejuelos de algodones
Que prometen primavera.
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