martes, 22 de junio de 2021

LAGARTIJA COLILARGA

Psammodromus algirus, macho en celo, 11 junio 2021



TENSA QUIETUD

Creo que esa es la misma cara que puse cuando me chutaron la primera dosis de la vacuna Zéneca, que sólo me caía bien por su parecido con el nombre del famoso estoico cordobés. "¿Y ahora qué va a pasar?", seguro que pensaba algo así este macho en celo de Psammodromus algirus, lagartija colilarga, una de las dos especies que reptan por los Cerros de Úbeda. La otra especie es Podarcis hispanica, la lagartija ibérica, más frecuente y cuyo macho luce ocelos azules en los costados cuando quiere enamorar. 

La colilarga es también fácil de distinguir por las dos líneas amarillentas que decoran sus estilizados costados. Me acerqué a este chuleta, enemigo de gatos y gran depredador de insectos, con el debido sigilo y me consintió tal proximidad que la foto apenas sufrió recorte. 

Lagartija colilarga


Como un servidor con la vacuna, el herpeto licértido controlaba a duras penas su deseo de saltar huyendo o de huir saltando, cosa que hizo enseguida volviéndose invisible tras su vuelo radical, dejando tras sí un temblor de hojas.

Ese feliz encuentro sucedió a mitad de un fresco e incierto junio aún pandémico, en el muro que decora una parra virgen, junto a la escalera por la que me caí y en la que me rompí un músculo, para precisar el imprescindible cuadriceps, hace unos años. Caí de rodillas y el músculo y sus tendones se divorciaron de la rótula. 

La tensión del encuentro con el colilargo (demos visibilidad al macho) fue emocionante y valió la pena. Ambos seguimos vivos, o eso espero.

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