Ese cilindro protector es el "estuche" o funda de una larva de polilla de la familia Coleophoridae, comúnmente conocidas como polillas minadoras de estuche.
Se trata de un ejemplo sorprendente de arquitectura natural. La larva construye este refugio utilizando seda mezclada con partículas de arena, tierra o restos vegetales. A medida que la larva crece, va ampliando el cilindro.
El estuche sirve como camuflaje frente a depredadores y como protección contra la desecación. La larva vive dentro y se desplaza transportando su "casa", asomando solo la cabeza y las patas delanteras para alimentarse de la planta.
Muchas especies de Coleophora son especialistas. Se alimentan del tejido interno de las hojas o, como parece en estas fotos, de las flores de asteráceas (plantas de la familia de las margaritas). Al terminar de comer en un punto, se desplazan a otro, dejando pequeñas marcas circulares de succión.
| Coleophora tanaceti |
Este tipo de insectos son muy comunes en entornos de clima mediterráneo y seco, como los olivares y campos de Úbeda, donde aprovechan la vegetación herbácea que crece bajo los árboles.
Coleophoridae?
Identificar micro-polillas por foto presenta una gran dificultad, el ejemplar de arriba presenta rasgos muy característicos de un imago (adulto) de la superfamilia Gelechioidea y tiene muchas papeletas para ser de la familia Coleophoridae o una Autostichidae (muy cercanas).
Por los siguientes detalles:
Los palpos labiales: Si miras la zona de la cabeza, tiene unas estructuras que sobresalen hacia adelante como si fuera un "pico" o una nariz larga. Esto es muy típico de muchas familias de micro-lepidópteros.
La postura "en flecha": La forma estilizada y rectilínea, con las antenas (aunque una parece doblada) proyectadas hacia adelante, rasgo clásico de los Coleophora.
El borde de las alas: Se pueden apreciar esos flecos sedosos en la terminación de las alas, lo que le da ese aspecto "deshilachado" tan propio de los imagos de esta familia.
Coloración: Ese tono ocre pajizo es el camuflaje perfecto para pasar desapercibida entre las hierbas secas de los Cerros de Úbeda.
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