domingo, 28 de noviembre de 2021

ARAÑA SAXOFÓN

 

Uloborus walckenaerius. Araña saxofón, 3 octubre 2019

Debo a Rafael Jesús Rodríguez Fdez. la identificación de esta arañita, una de las pocas que carece de glándulas venenosas. Compensa esta deficiencia con una tela poderosa y dejando durante mucho tiempo envuelta en su seda a la presa.


Otra perspectiva del mismo ejemplar


Oriundas de Iberia y el sur de Europa, proliferan en lugares secos y bajos. Los machos son más chicos que las hembras, unos cuatro milímetros los primeros y hasta siete las hembras. Se le llama araña saxofón o araña pipa por la postura que suele adoptar a la espera de la presa... con los dos primeros pares de patas dirigidos adelante y los otros más cortos hacia atrás.

Uloborus walckenaerius en la posición que adopta
a la espera de la presa y
le vale la denominación de araña saxofón o araña pipa.


sábado, 20 de noviembre de 2021

MIRLO

 

Turdus merula, macho

Para @PiliCarrington,
que aprecia la compañía del mirlo,
su canto mañanero.




Es el mirlo al estornino
lo que el hidalgo al villano (1),
merula (2) llamó el latino
al Kottýfos del gran sabio (3)
qu'es territorial y vulpino (4):
¡en su campo no entra hermano!,
menos la hembra en su nido (5).
Cuando nazcan los pollos,
los dos cuidarán de todo:
de la caca y de los bollos (6).



Notas

(1) No es casual que el ornitólogo le haya puesto al estornino europeo el nombre de Sturnus vulgaris. Es menor de tamaño, de cola corta y forma grandes bandadas, al contrario que el mirlo.

(2) Del latín 'merula' procede el español "mirlo". Varron da como explicación etimológica un diminutivo de mera: Merula es el quasi Mera, «casi solo», que no vuela en grupo, lo que nos da bien cuenta del carácter solitario de esta ave.

(3) El gran sabio de origen macedonio, el Filósofo por antonomasia de los escolásticos, maestro de Alejandro el Grande, o sea, Aristóteles En efecto, Κοττύφος llamó Aristóteles al mirlo en el capítulo 18 del 9º Libro de los animales. Carlos Linneo en 1746 describió a este paseriforme en su libro sobre la fauna sueca. Allí figura Turdus ater, rostro palpebrisque fulvis, es decir, "zorzal negro con las ojeras y el pico amarillos". Se fusionó con los zorzales en el género Turdus, según su nombre en sueco kiltrast, "zorzal negro".

(4) Con "vulpino", zorruno, quiere decir el poeta astuto, precavido, cualidades estas que se atribuyen a la vulpeja.

(5) Cada macho delimita su propio territorio durante su primer año de existencia y lo mantiene si puede toda su vida. Su "reino" va desde 0,2 a 0,5 hectáreas en el bosque hasta 0,1 a 0,3 hectáreas en la ciudad. Durante la temporada de cría un mirlo no soporta a ningún congénere, con la excepción de su pareja. Las peleas entre las hembras, también territoriales, son menos frecuentes, pero también más violentas.

(6) La hembra construye el nido con la ayuda del macho, que suministra materiales. Pone de dos a seis huevos azul-verdosos y manchados de marrón rojizo. Tras la incubación, de doce a catorce días, tanto el macho como la hembra se ocupan de la alimentación y la eliminación de las bolsas fecales de los polluelos, manteniendo limpio el nido que construyeron preferentemente en matorrales altos de hiedra, acebo, espino, madreselva, aligustre...

martes, 16 de noviembre de 2021

POLILLA DE LA VID

 

Lobesia brotana, la polilla de la vid

Andar campo observando bichos y afotándolos da sus satisfacciones. En el año 2010 colgué a esta polilla (un tortrícido) en el Insectarium Virtual de Fotografía y Biodiversidad, el mejor proyecto colectivo para el conocimiento de la biodiversidad hispana. Los expertos la identificaron enseguida: Lobesia botrana, la polilla de la vid, bella y peligrosa. 

Hice la foto en el término de Úbeda, hacia La Torre (Torreperogil), donde antaño en lugar de olivas se criaban cepas de uvas, y todavía en los padrones sobreviven algunas parras asalvajadas.

Mismo ejemplar

El caso es que la fotografía le gustó tanto a Ana Campusano, funcionaria chilena del ministerio de Agricultura, que me pidió permiso para usarla en los catálogos para viticultores de su País, donde es considerada una peligrosa plaga de origen europeo. 

Un buen ejemplo de que la Red de redes ha salvado también, como Lobesia botrana, el océano Atlántico. Y allí está mi foto, en la página del Servicio Agrícola y Ganadero de Chile:
http://www.sag.gob.cl/.../lobesia-botrana-o-polilla-del...

A esta mariposa se le llama también "polilla del racimo" o "arañuela de la vid". Las larvas se alimentan de los racimos en cualquiera de sus estadios de desarrollo, sean botones florales, bayas inmaduras o uvas. Procedente del sur de Italia, la Polilla del racimo se ha extendido por todos los cultivos, desde Japón a África y a Sudamérica. Es España es la plaga principal que hay que combatir cada temporada en las zonas vitícolas, sobre todo en las regiones costeras mediterráneas.

Al gusano se le llama también "hilandera de la vid". Lo peor de sus ataques es que favorecen la entrada de hongos como Botrytis, que pudren los racimos. La previsión de la plaga se monitoriza mediante feromonas. Las técnicas de confundir sexualmente a los imagos con feromonas resultan eficaces y recomendadas para el cultivo ecológico.

El insecto pasa el invierno como crisálida bajo la corteza de las cepas. En primavera aparecen los adultos que no viven más que doce días. Las hembras fecundadas ponen huevos planos y amarillentos que luego son grises y traslúcidos. Una segunda generación emerge en junio julio, pudiendo ser la más destructiva. Pero son capaces de producir una tercera y hasta una cuarta en septiembre y octubre.

SALTAMONTES DE HOJA

 


Tettigoniidae, hembra, puede observarse
el largo ovipositor en forma de sable.
Dos perspectivas del mismo ejemplar, 24 junio 2007.




La familia Tettigoniidae del orden Ortoptera está representada por 6.400 especies en todo el mundo, la mayoría tropicales, entre los cuales los hay de gran tamaño, hasta 15 cms. 


Tettigoniidae, del género Phaneroptera, 16 sept. 2020

Se defienden de los depredadores mediante un diseño críptico, imitando hojas, de ahí su nombre popular. También se les llama saltamontes de la esperanza o saltamontes longicornes, porque sus antenas filiformes son mayores que el cuerpo. Aguantan mal los fríos.

Mismo ejemplar

De costumbres nocturnas, los machos llaman a las hembras mediante estridencias agudas. En la subfamilia phaneropterinae, las hembras también responden al reclamo. Los machos suelen ofrecer un regalo de cortejo. Sus parejas presentan un conspicuo ovopositor en forma de sable.

Phaneroptera, hembra, 14 noviembre 2010


jueves, 28 de octubre de 2021

CHUPETICOS

 

Salvia microphila 2 de octubre 2020

De chicos arrancábamos estas flores para chupar su néctar. Nuestras gominolas. Salvia microphylla se llama la planta que importamos de Arizona y Méjico donde le llaman "mirto de monte". El nombre científico significa "que salva y tiene hojas chicas". En Méjico la usan como medicinal sobre todo para molestias femeninas. Las hojas huelen más a menta que a salvia.



Es permanente, resistente a heladas y sequías, de flores duraderas, rosa-fucsia intenso tirando a carmín. 
Mi hermano Agustín cría en su jardín una variedad con la flor blanca y rosa. Le gusta el pleno sol, aunque también sobrevive en semisombra y entonces florece tardía, en otoño. De las familia de las lamiáceas. 

martes, 26 de octubre de 2021

VERDERÓN

 

Joven verderón, buscando su independencia.


Chloris chloris, el verderón europeo, es ave paseriforme de la familia Fringillidae. Se deja criar en cautividad y ha colonizado parte de Sudamérica, extendiéndose también por Nueva Zelanda y Australia.

El macho, verde amarillento, luce bandas amarillo pálido en alas y cola, que exhibe en un baile de cortejo ascendiendo en el aire, suspendiéndose y bajando mediante aleteos lentos con incesante gorjeo. 

Las hembras ponen en primavera de cuatro a seis huevos, y luego una o dos veces más. Incuba sola la hembra mientras el macho la alimenta, cuando salta hacia otra parte, el macho sigue cuidando de la pollada durante un tiempo.


2 de mayo de 2021

Su canto es bastante articulado: cho-roro, chi-ri-ri, chuing-chuing, y más elevado que el de los pinzones cuando forman grupo. Es también capaz de imitar el canto de otras aves. 

Su pico poderoso abre semillas grandes y duras de cereales, sámaras de olmo, tilo y fresno, piñones, bayas, escaramujos..., que combina en su alimentación con arañas e insectos: áfidos, hormigas y escarabajos. En otoño visita viñedos y frutales picoteando sus frutas maduras. Es capaz de encontrar alimento incluso con una capa de de nieve espesa.

Tal vez sean los pinares su hábitat natural, pero hoy medra bien alrededor de casas de campo, en jardines y granjas. A finales de verano forma bandadas que vuelan sin rumbo.


viernes, 22 de octubre de 2021

DUDAS ANIMALESCAS

 

Bruno con su presa, 16 septiembre 2021


Salimos juntos, como casi todas las tardes. Después de los rituales de reconocimiento, del olfateo, y la caricia, Bruno me sigue a todas partes. En la huerta hay un padrón bajo, junto a las tres palmeras americanas, una, la más joven, sentenciada a muerte por el maldito picudo asiático. El padrón está cubierto de hiedra, en aquel momento florecida. Cientos de insectos acuden al reclamo del néctar fácil, casi todos avispas, algún moscón del género Eristalis, abejas megachílidas, sobre todo. Es posible darse con el elegante revoloteo de una Vanessa atalanta, procedente del norte frío y esos sírfidos enormes, moscas de las flores, cuya quitina parece plástico o metal bruñido (Volucella).


Volucella zonaria, 26 septiembre 2010

El caso fue que mientras yo observaba a los insectos con sigilo y paciencia de cazador, buscando a cuál enfocar con el objetivo macro disparando la cámara, un gazapo ya crecido que se había escondido entre la maleza, al pie del padrón, salió corriendo y, como si hubiese habido una cooperación prevista entre mi perro y yo, Bruno le salió al paso, estuvo rápido y le clavó en el cuello sus poderosos caninos hasta estrangularlo. Huía de mí el pobre animal, y se encontró con el depredador.

Mi colaboración, bien que inconscia o involuntaria, había sido necesaria, así que le reclamé una parte de la presa a Bruno. ¡Cá! Estaba muy emocionado por su proeza, aunque no hambriento. Le habíamos visto con una torcaz en las fauces, pero no sé si ese era el primer conejo que cazaba, correrlos sí, todos los días, pero los regates de los lepóridos eran superiores a sus habilidades y fuerzas.

Dante, 7 julio 2016, padre y hermano de Bruno,
fallecido en extrañas circunstancias

Salió crecido y ligero en dirección a alguna de sus despensas. Con voz de mando, de autoridad y caudillaje, de cazador alfa, le recriminé su conducta. Paró un momento frente a la fuente, el que recoge la foto que ilustra esta entrada, y me miró. Algo le detenía. ¿Qué pasó en ese momento por su psique?, ¿qué sintió? ¿algo similar al orgullo midiéndose y luchando con algo parecido a la culpa? No insistí. No corrí tras él.

Su abuelo, Rocco el Blanco, sí me entregó una vez la presa. Aunque tuve que llamarlo al orden muchas veces. Este, el nieto, ha heredado la sangre de podenco de su madre y su abuela, más que los rasgos árticos de su abuelo. Es capaz de arriesgar importantes arañazos husmeando bajo zarzas y entre cenizos. 

No sé hasta donde pueden elaborar sus emociones los animales domésticos o si sus cerebros llegan a producir sentimientos análogos a los nuestros. Por lo menos dudó, de eso estoy seguro. Del conejo no volví a saber nada.

¿Piensan los animales?, ¿dudan, deciden?, ¿tienen mente?

Hoy hemos superado la simpleza cartesiana de creer que los animales sean sólo máquinas que no reaccionan al entorno sino mediante instintivas respuestas automáticas, máquinas ingeniosas, eso sí, concebidas por el Supremo Hacedor, pero sin alma. Por cierto que Descartes estuvo influido en su mecanicismo animalista por "el automatismo de las bestias" de nuestro Gómez Pereira (Antoniana Margarita, Medina del Campo 1554).

¿Cuándo podemos hablar de mente (psique, alma) en la escala evolutiva? Desde luego, es difícil atribuir mente a los animales unicelulares e inverosímil hablar de intenciones en un mosquito (o mosquita). ¿Es posible hablar de representaciones mentales sin lenguaje? ¿Es equiparable la danza de las abejas a un verdadero lenguaje?

Es difícil atribuir representaciones mentales y cognición a medusas, lombrices intestinales o estrellas de mar, porque poseen un sistema nervioso muy básico. En el caso de las medusas un plexo nervioso difuso formado por protoneuronas. ¿Cabe pensar en representaciones mentales sin conciencia? ¿Es la conciencia una función mental de todo o nada o, como afirma Douglas Hofstadter, una cuestión gradual, como la lámpara que admite un mínimo y un máximo de luz?

Una reina (Polistes gallicus)  ha fabricado
un nido de papel para sus obreras, 15 junio 2007

Algunos naturalistas afirman que hay buenas razones para atribuir representaciones mentales a los insectos. Las abejas son capaces de evaluar imaginativamente la posibilidad de encontrar alimento en una determinada localización. Puede ser que sus mentes jueguen, no con categorías intelectuales y abstracciones, sino con categorías perceptivas, que le permiten interactuar y orientarse en el entorno, que también modifican.

"C. R. Gallister encuentra difícil no atribuir una representación de su posición en el entorno a una hormiga del desierto tunecino que, tras salir de su hormiguero en busca de comida caminando en zigzag y en espirales, es capaz, una vez encontrado el alimento, de volver en línea recta a su hormiguero... También J. L. Gould ha argumentado que las abejas poseen mapas cognitivos de su entorno que constituirían representaciones mentales del mismo. Un mapa cognitivo es una representación mental de las relaciones espaciales que se dan entre hitos dentro de un entorno" (Antonio Diéguez Lucena. Origen evolutivo de la mente, Madrid, 2011). 

No obstante, es poco verosímil atribuir representaciones mentales a organismos cuyo sistema nervioso está distribuido por una red de ganglios nerviosos, entre los cuales el cerebro es sólo el más importante o sólo el más delantero. Por eso no son muchos los científicos dispuestos a hablar de procesos mentales en los insectos.

Abeja excavadora de bandas blancas, del género Amegilla.
Libando lantana de jardín.


Pero otra cosa son los cefalópodos. Se ha demostrado que los pulpos son capaces de aprender conductas nuevas mediante refuerzos positivos y negativos, o sea, mediante premios y castigos. Y por supuesto hay rasgos en la conducta de aves y mamíferos que parece exigir una explicación basada en la posesión de representaciones mentales. No sólo los primates, sino que también los cuervos son capaces de usar instrumentos, y meta-instrumentos, o sea instrumentos para fabricar otros. Los córvidos no sólo recuerdan con enorme precisión y durante seis meses donde han escondido comida, sino en qué tiempo la escondieron y qué comida era. Cuando las recuperan, empiezan consumiendo las más perecederas. A loros y cuervos los etólogos les han atribuido razonamientos causales, conducta flexible, imaginación y habilidades prospectivas. El cerebro de las aves puede además crear en la edad adulta nuevas neuronas.

Cuervo en vuelo

Parece que los reptiles no, pero los mamíferos juegan y sueñan. Mi perro Bruno sueña mucho. Lo sé porque se le mueven las órbitas de los ojos durante el sueño profundo (REM) y es juguetón incluso en la edad reproductiva, adulta. Existen loros que nadan y hacen bolas de nieve y cuervos que se arrojan piedras en vuelo y se deslizan repetidamente por laderas nevadas.

Hay no obstante científicos y filósofos que piensan que sin lenguaje doblemente articulado, sin abstracción y sintaxis, no se puede hablar de mente, caso de Robert Logan y Donald Davidson. Para este último, un organismo no puede tener creencias a no ser que tenga ya el concepto de creencia, lo cual implica también la pertenencia de dicho organismo a una comunidad de habla. Por tanto, la racionalidad es un rasgo social que sólo tienen aquellos seres capaces de comunicarse mediante un lenguaje abstracto.

Esto no descarta desde luego, que Bruno dudara. Y por un instante, en la fuente, con la presa colgando de las fauces, no me cabe la menor duda de que dudó, si volver conmigo y compartirla o esconderla en una de sus despensas...